MUJERES QUE LEEN: MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS (CLARISSA PINKOLA)

 

No es ningún misterio, tampoco es casual, que los lobos y los coyotes, los osos y las mujeres inconformistas tengan una fama parecida.

Así comienza el ensayo que tiene más de treinta años desde su publicación y siglos de sabiduría femenina acumulada. Sigue siendo un pilar del pensamiento feminista, imprescindible de diseccionar en los tiempos que corren, donde los cazadores de mujeres campan a sus anchas sin disimulo, sin esconder la escopeta bajo su chaqueta.

Su autora, Clarissa Pinkola Estés (doctora en psicología junguiana y cantadora o guardiana de historias), explora a través de mitos, cuentos de hadas y leyendas el arquetipo de la Mujer Salvaje (La Loba).

Que un ensayo denso de más de 700 páginas acumule decenas de ediciones y reimpresiones sin interrupción durante tres décadas , traducido a 35 idiomas, no es casualidad; es la prueba de que el aullido de ‘La Loba’ sigue siendo una urgencia vital para cada nueva generación de mujeres.

El núcleo del libro sostiene que dentro de toda mujer habita una fuerza natural llena de instintos primarios, creatividad, sabiduría ancestral y una pasión ilimitada. Sin embargo, la cultura, las exigencias sociales y los mandatos patriarcales han enjaulado esa naturaleza instintiva, intentando “domesticar” a la mujer y alejándola de su verdadera esencia.

Existen unos puntos clave del libro:

  • La recuperación de los instintos: Volver a escuchar la intuición, los ritmos propios, el cuerpo y los sueños. La mujer salvaje sabe cuándo confiar, cuándo retirarse y cuándo defender su territorio.
  • El valor de los cuentos: Pinkola Estés analiza relatos como Barba Azul (las zonas oscuras y los depredadores psíquicos), Vasalisa la Sabia (la intuición femenina) o El Patito Feo (la búsqueda del verdadero hogar y la pertenencia).
  • Ciclos de Vida-Muerte-Vida: La naturaleza femenina no es lineal, es cíclica. Para que nazca lo nuevo, hay que dejar morir lo que ya no sirve.
  • Creatividad y expresión: El arte, la danza, la escritura y la creación no son lujos, sino el alimento vital de la mujer para mantenerse conectada con su centro.

El libro está lleno de aseveraciones que se clavan en el alma de cualquier ser humano que la tenga medianamente limpia o en proceso de limpieza. Varios ejemplos:

  1. Sobre la naturaleza instintiva: “Ser fuerte no significa ejercitar los músculos. Significa encontrar lo que es propio de una sin huir.”
  2. Sobre la creatividad y la expresión: “Los animales no piden perdón por existir. Sencillamente ocupan el espacio que les corresponde. La creatividad es la capacidad de responder a todo lo que nos rodea.”
  3. Sobre la intuición: “La intuición es la puerta hacia el conocimiento del alma. Es el oído que escucha lo que la voz común no puede pronunciar.”
  4. Sobre la libertad y los límites: “Nuestra tarea es mantener intactos los límites, salvaguardar el alma y volver al hogar de nuestra propia naturaleza.”

“Bailar es la forma en que el cuerpo habla cuando las palabras no bastan. En la danza instintiva, la mujer salvaje recupera su ritmo original.”

Como conclusión, la danza, queridas salvajes, no solo nos interesa como movimiento físico y manera rápida de crear endorfinas, sino como la valentía de habitar nuestro propio cuerpo y nuestro espacio en el bosque. Soltarse el pelo, la ropa que nos oprime el cuerpo y movernos al son del tambor es el camino.

Recuperemos nuestro instinto para ser nosotras mismas, no los satélites del mundo donde, claramente el sol luce muy cómodo sin mover un rayo. Ya que sabemos girar, giremos para ser felices, para ser nosotras.

 

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