No podemos vivir en apnea, tampoco podemos pretender pasar por la existencia respirando de forma acelerada, así no se vive, se malvive. Venimos a este mundo a través de una gran inhalación y saldremos con una exhalación. En medio de esas dos no podremos dejar de respirar. Tomar conciencia del efecto que produce una buena respiración en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu es la llave que abre el jardín del bienestar, del encuentro con uno mismo y nuestra sonrisa profunda.
Y por absurdo que parezca todo ello pasa por aprender a respirar. Comenzar de manera disciplinada a profundizar en el equilibrio cuerpo-mente a través del yoga y la meditación han sido mis herramientas. Pero hay gente que no quiere oír ni hablar de estas disciplinas a las que les atribuye una connotación religiosa o espiritual que no están dispuestos a transitar. No es imprescindible estar interesado en lo trascendente para acercarse al movimiento consciente que te enseña a disfrutar el presente, que te ayuda a vivir sin tanta prisa y anticipación al desastre y que se basa en respirar bien. Cada cual extrae una experiencia personal, eso es lo interesante de la individualidad. Pero negarse a aprender a acompasar la respiración es absurdo porque simplemente funciona. La ansiedad crónica en la que vivimos y que hemos normalizado, esa prisa que aplicamos a todo, al ocio también, intentando rentabilizarlo ,es demencial.
Casi cumplido el primer tercio del siglo XXI creemos en el poder de una pastilla para quitar el dolor de cabeza, pero hay una parte de la sociedad que se autodenominan racionales y que no están dispuestos a creer en la respiración consciente.
Para mí esa actitud es miedo, no querer explorarse, querer descubrir otras versiones de sí mismos. Vamos a intentar aportarles algo desde aquí.
La técnica. Por pueril que suene respirar bien consiste en usar nuestros órganos adecuadamente. La nariz es para respirar, para filtrar todas las impurezas y servir de canal hasta nuestros pulmones. La boca es para besar, cantar, articular el lenguaje o comer, usarla para respirar y dejar la nariz solo para los mocos, el cerebro lo entiende como un estado de alarma y así lo transmite al sistema nervioso y por ende al resto del cuerpo. Por tanto, aprender a usar la nariz es la primera asignatura pendiente para mucha gente.
Aprender mediante la respiración cuadrada y practicarla a diario es algo que debería enseñarse en el parvulario y en la primera entrevista con el departamento de personal de tu nuevo trabajo. Y es tan sencillo como sentarse o tumbarse, cerrar los ojos e inhalar por la nariz en tantos tiempos como dejes el aire dentro, luego exhales y por último permanezcas en vacío con una cuenta mental. Es decir, si cuento cuatro segundos para inhalar, contaré cuatro segundos para guardar el aire, luego otros cuatro para exhalar y otros cuatro para retener mis pulmones en vacío para volver a empezar. Puedo subir los tiempos hasta donde me permita la práctica sin ahogarme, que no suele ser más de diez segundos. Por eso se llama cuadrada, porque las cuatro partes de una respiración completa serían las cuatro líneas que forman un cuadrado. Creerlo y ponerlo en práctica está en tu mano.
El diafragma como frontera emocional. El diafragma no es solo un músculo respiratorio. Es una especie de bisagra entre cuerpo, emoción y pensamiento. Cuando se bloquea, muchas veces también se rigidiza la percepción. Y la creatividad necesita justamente lo contrario: amplitud, circulación, flexibilidad interna. El diafragma separa físicamente tórax y abdomen, pero simbólicamente también funciona como frontera entre lo racional y lo instintivo.
Cuando alguien vive en tensión:
- respira alto y rápido
- mantiene el abdomen contraído
- reduce el movimiento diafragmático.
Eso produce un estado de vigilancia continua. El cerebro interpreta que no hay seguridad. Y un cerebro en alerta no crea: sobrevive.
La creatividad aparece más fácilmente cuando el sistema nervioso percibe espacio y calma. Respirar profundamente no “inspira ideas” de manera mágica, pero sí crea las condiciones biológicas para que aparezcan.
El diafragma trabaja en un movimiento constante de expansión y recogimiento. Como las mareas. Como la escritura. Como cualquier proceso creativo real.
De manera que inspirar significa:
- abrir
- recibir
- dejar entrar.
Espirar significa:
- soltar
- vaciar
- ordenar.
Por lo que se puede afirmar que una respiración rígida suele acompañar a una imaginación rígida y a una personalidad rígida que muchos confunden con racional.
Respirar cambia el estado perceptivo. Puedes creerlo y empezarlo a experimentar o ignorar esta idea y seguir sobreviviendo. Yo defiendo que merece la pena intentarlo. Lo he experimentado en operaciones quirúrgicas en las entré al quirófano, gracias a mi respiración cuadra, en estado casi de meditación en lugar de en estado de alarma plena. ¿Qué tienes que perder? Quizá solo esa cara de velocidad que no te lleva a ninguna parte. Tú eliges.
Mar de los Ríos
