
La mujer eunuco. Es un libro de 1970 de Germaine Greer que se convirtió en un éxito de ventas internacional y un texto fundamental en el movimiento feminista. La tesis de Greer es que la “tradicional”, subburbana, consumista, reprime sexualmente a las mujeres, y que esto las desvitaliza, convirtiéndolas en eunucos.
El libro fue publicado en Londres en octubre de 1970. Ha sido traducido a numerosos idiomas.
En 1999 se publicó una secuela, titulada The Whole Woman (La mujer completa).
Resumen
El libro es un análisis feminista, escrito con intención polémica y erudición académica. Fue un texto clave del movimiento feminista en la década de 1970. Greer, tras examinar las definiciones históricas de la percepción que las mujeres tienen de sí mismas y enumerar las limitaciones impuestas, critica la sociedad de consumo moderna y la normalidad femenina y masculina según los estereotipos convencionales. Greer usa el humor, la audacia y un lenguaje grosero para presentar una descripción directa y sincera de la sexualidad femenina, tema que no se había tratado mucho hasta entonces en el mundo anglosajón.
Greer explica que los hombres odian a las mujeres, aunque estas últimas no se dan cuenta y se les enseña a odiarse a sí mismas.
En su capítulo final llamado Revolución, Greer dice que el cambio tiene que ocurrir a través de la revolución, no de la evolución. Las mujeres deben llegar a conocer y llegar a aceptar sus propios cuerpos, probar su propia sangre menstrual y abandonar el celibato y la monogamia. Sin embargo, no deben quemar sus sostenes. “Los sujetadores son un invento ridículo”, escribió, “pero si haces de la falta de sujetadores una regla, te estás sometiendo a otra represión”. Greer se queja de las “damas elegantes de clase media” que se sientan en los comités de derechos de la mujer y dedican su tiempo a firmar peticiones para lograr la igualdad. Afirma que, para lograr la igualdad, una mujer no debe ser amable, sino que debe buscar la revolución.
La libertad por la que abogaba hace cincuenta y seis años era la libertad de ser una persona con la dignidad, integridad, nobleza, pasión y orgullo que constituyen la persona. Libertad para correr, gritar, hablar alto y sentarse con las rodillas separadas. Libertad para conocer y amar la tierra y todo lo que nada, yace y se arrastra sobre ella…
En una entrevista de 1971, Greer dijo de su libro: “El título indica el problema. Las mujeres han sido de algún modo separadas de su libido, de su facultad de desear, de su sexualidad. Se han vuelto sospechosas al respecto. Al igual que las bestias, por ejemplo, que son castradas en la agricultura para servir a su amo, para ser engordadas o dóciles, las mujeres han sido privadas de su capacidad de acción. Es un proceso que sacrifica el vigor por la delicadeza y la suntuosidad, y que hay que cambiar.”.
Recepción
La crítica calificó a La mujer eunuco como un “libro maravilloso” y describió la gira internacional de Greer para promocionarlo como “el cenit del feminismo del siglo XX”.
Considero que este es un libro de cabecera para entender de dónde venimos y donde queremos llegar. Hay mucha desinformación sobre el feminismo y ha llegado el momento de hablar sobre la igualdad de oportunidades sin cortapisas, sin complejos, sin sentimiento de culpa y por supuesto sin pedir perdón.
Un fragmento:
Sería de esperar que los hombres opusiesen resistencia a la libración femenina, puesto que esta amenaza los cimientos del narcisismo fálico, pero existen indicios de que ellos están buscando un papel más satisfactorio. Si las mujeres se liberan a la vez liberarán a sus opresores…
Hoy en día la mayoría de las mujeres del mundo siguen teniendo miedo, siguen teniendo hambre, siguen siendo mudas y cargadas por la religión con todo tipo de grilletes, enmascaradas, amordazadas, mutiladas y golpeadas.
Además en el mundo occidental está reverdeciendo con fuerza mediática un movimiento de mujeres que estiman oportuno desandar el camino y volver al siglo XIX, donde su voz política y su desempeño social se diluye volviendo ser la sombra de su pareja y la madre de sus hijos, mutilándose voluntariamente la lengua, convirtiéndose en un eunuco.
Debemos de hacer barrera para que no nos lleven a ese lugar oscuro, donde siempre nos quieren. El poder no se oculta con respecto a esta fijación, y a ahí nosotras necesitamos tomar conciencia del: no pasarán.
La reflexión desde 2026 es que queda mucho por andar para vivir en sociedades donde el nacer mujer u hombre no determine tu destino,. Falta mucha cultura al respecto sobre los logros y lo que constaron dichos logros a nuestras abuelas y bisabuelas. Se siguen arrancando las páginas de nuestra historia en femenino.
La mujer eunuco puede ser un buen punto de partida para comenzar a informarse y en consecuencia obtener un criterio de dónde venimos y hacia dónde queremos ir.